Rotos

Rotos estamos todos en algunos momentos.

Rotos porque:

–    Lo poco que hacemos es una gota de agua en un océano de salvajadas.
–    Rotos porque, a veces, no quieres ver tanto sufrimiento alrededor, y quieres enconder la cabeza bajo la almohada para evitarte tanto sufrimiento.
–    Rotos porque nos cansa luchar contra la sociedad que no entiende que un animal tiene alma y contra nuestra familia, que tampoco entiende esta dedicación
–   Rotos porque, aunque estamos agotados de trabajar y de atener todos nuestros frentes personales,  tenemos que sacar fuerzas a lo largo del día para hacer aquello que nos hemos comprometido a hacer en el grupo
–   Rotos porque las cosas no están tan organizadas como queremos y salen mal, a veces
–    Rotos porque creemos que lo que se está haciendo puede hacerse de otra manera pero, no encontramos el eco suficiente ni tenemos posibilidades de reunirnos para encauzar mejor las cosas.
–    Rotos porque somos un grupo de personas con problemáticas individuales, con psicologías distintas a las cuales no se nos puede exigir más de la cuenta, ni violentar y esto añade más tensión para no herir susceptibilidades.
–  Rotos, en fin, porque las cosas no son como cada uno de nosotros quiere.

 Pero eso no les es valido a ELLOS,

–  Ellos no saben de nuestros problemas personales
–   Ellos no entienden que tengamos un déficit de organización
–   Ellos no saben de nuestro cansancio de cuerpo y de alma, a veces

 Sólo saben que mueren abandonados en perreras o en la calle

Saben que, a veces, aparecen personas que les demuestran que existe otra cara humana distinta y mejor de la que han conocido.

Saben que mientras haya personas como nosotras les quedará un resquicio de esperanza.

 Y NO LES PODEMOS FALLAR.

Por cada una de nosotras que renuncie a ayudarles son decenas de animales que no se salvan y gente como nosotras no podemos llevar esto sobre nuestra conciencia.

 Minerva Nueva vida
 

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