Pelusón y Halloween

02-11-16

Hola, soy yo, el gran Pelusón. ¿Cómo estáis? Yo, levemente mosqueado. Como sabéis, el 31 de Octubre es Hallowe’en, y la bruja de mi mamá tiene la manía de disfrazarme de adefesio. Ya la he pillado mirando una diadema de murciélagos. ¡Como se atreva a ponérmela, no respondo de mis actos! ¡Que se la ponga a Sisebuta, que como está loca, lo mismo hasta le parece bien! O que se disfrace ella, que como es una bruja rebruja, no le van a hacer falta demasiados adornos. ¡Yo, con diadema de murciélagos! ¡El colmo!

Por lo demás, hace dos meses que no vamos al campo, pero no me importa. Aquí me lo paso muy bien, porque voy todos los días al Retiro a jugar con mis amigos. Esto días de lluvia he disfrutado mucho: no he dejado ni un charco sin pisar, y dos veces me revolqué en el barro. Teníais que oír a la bruja: vaya lenguaje más impropio. Yo fingía que no la conocía porque me daba vergüenza.

Anteayer regañó con una señora que era idiota. Bajábamos por la Cuesta de Moyano, y una vieja que parecía una mona de los cocoteros me miró y dijo: ¡Vaya cara de mala leche! Mi mamá se volvió como un rayo y le dijo: ¿Se ha mirado usted al espejo, señora? La vieja se fue de muy mal humor. ¡Insultarme a mí! Si no me contengo, corre la sangre.

Bueno, ya os contaré como acaba lo de Hallowe’en. Yo me meto debajo del sofá y digo que no estoy. ¡Que disfrace a los gatos, que como son tontos lo mismo se dejan y hasta les gusta! ¡Yo soy un perro serio!

Por: Nuria R. Neagu