Parasitos intestinales (parasitos internos)

Estos parásitos son los que viven en el interior de nuestros animales. Los más comunes son:-

Áscaris (nematodos)Son los gusanos parásitos más frecuentes en perros y gatos. Los nematodos adultos viven en el estómago y en los intestinos y pueden llegar a medir 18 cm. Una hembra es capaz de poner 200.000 huevos en un solo día. Estos son muy resistentes y pueden sobrevivir durante años en el suelo. La infestación por estos parásitos puede ser prenatal (a través de la placenta), en la lactación o mediante la ingesta de los huevos del suelo o de algún huésped intermedio. Los animales de más de seis meses tienen cierta resistencia adquirida. La mayoría de las larvas se enquistan en distintos tejidos del organismo. En este estado están protegidas tanto de los propios anticuerpos del animal como de la mayor parte de los antiparasitarios (excepto de la milbemicina, que produce algún efecto en las larvas). Los nematodos en muy pocos casos provocan síntomas en animales adultos. En cachorros pueden causar episodios de vómitos y diarrea y, en infestaciones intensas, incluso producir la muerte. Por esto, los cachorros deben desparasitarse a las dos, cuatro, seis y ocho semanas de vida. Repetir el tratamiento sirve para eliminar los gusanos que estaban en fase larvaria en el momento de las primeras desparasitaciones –

Anquilostomas Son gusanos pequeños y delgados de unos 7-13 mm. Fijan su boca en la mucosa del intestino delgado para absorber sangre y líquidos de los tejidos del húesped, con lo que pueden provocar pérdidas de sangre y desnutrición. La infestación se produce a través de la placenta, la leche materna, la ingestión de las larvas del suelo, la penetración directa a través de la piel y la ingestión de un húesped intermedio. Los cachorros con infestaciones graves presentan diarrea sanguinolienta e incluso mueren. Los animales adultos también pueden sufrir esta diarrea, además de palidez de las mucosas debida a la anemia, pérdida de peso, emaciación y debilidad progresiva. Los animales que se recuperan de anquilostomosis se convierten en transmisores a través de las larvas enquistadas en los tejidos. En períodos de estrés o de enfermedad, las larvas se liberan y se produce un nuevo episodio de diarrea –

Tenias Son parásitos que viven en el intestino delgado con una longitud que varía desde unos pocos centímetros hasta los dos metros. Su cabeza se sujeta a la pared del intestino mediante garfios y ventosas. El cuerpo se divide en segmentos. En los últimos están los paquetes de huevos que se excretan en las heces. Parecen granos de arroz y pueden encontrarse alrededor del ano del animal. Las pulgas y los piojos actúan como húespedes intermedios en los casos en que ingieren estos huevos. Un animal puede contagiarse al ingerir una pulga o un piojo infectado (de ahí la importancia de una buena desparasitación externa)-

Tricocéfalos Estos parásitos adultos pueden llegar a medir hasta 8 cm. Son de aspecto filiforme con uno de los extremos más grueso. Viven en el final del intestino delgado y en el principio del grueso, sujetándose a las paredes. Pueden provocar diarrea aguda, crónica e intermitente, con heces sanguinolientas y mucoides acompañadas, en ocasiones, de esfuerzo para defecar. Los huevos se mantienen infectivos en el ambiente hasta cinco años

Podemos librar a nuestros animales de todos estos parásitos siguiendo unas sencillas medidas preventivas. La administración de un comprimido cada tres meses puede ser suficiente para salvar la vida de nuestros animales.

 

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