El 31% de los españoles quiere más a su perro o gato que a sus amigo

Prácticamente la mitad de los españoles (un 43%) convive con un animal de compañía en su hogar, una cifra que sitúa a España al mismo nivel que otros países europeos de su entorno. El dato va más allá cuando el 76% afirma que le gustan los animales de compañía y el 74% asegura que el hecho de convivir con uno le hace -o haría- más feliz. Esta particular afinidad con las mascotas queda demostrada en el II Análisis Científico de la Fundación Affinity sobre el Vínculo entre Personas y Animales de Compañía, que ha recogido datos de más de 6.000 personas representativas de la sociedad española, tanto propietarios como no propietarios de mascotas, con el fin de analizar percepciones y actitudes hacia los perros y gatos.

Los sorprendentes vínculos emocionales que podemos llegar a establecer con un animal de compañía se manifiestan hasta tal punto que un tercio los españoles (31%) afirma considerar a su perro o gato más importante que a sus amigos. Un dato revelador que está en consonancia con el hecho de que el 71% reconoce que se comunica regularmente con su mascota –o lo haría en caso de tener una– y que “entiende” lo que ésta quiere transmitirle. Con ello, se demuestra una vez más que las mascotas juegan un papel que trasciende al de simple animal de compañía, y que son capaces de adquirir una posición sentimental muy importante en la vida de sus propietarios.

Un problema de tiempo, no de dinero

El análisis revela además que un 40% de los que nunca han tenido perro lo tendrían si tuvieran más espacio en el hogar y tiempo. Sin embargo, Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity, asegura que “tener un perro no implica tener un gran espacio. Lo más importante es la compañía, bien de otros perros o bien de las personas”.

El estudio subraya los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los niños

En el caso del gato, sorprende el hecho de que un 15% de personas aleguen que el motivo principal para no tenerlo es también la falta de espacio y de tiempo. “Precisamente tener un gato no exige una importante inversión de tiempo y mucho menos de espacio”, argumenta Buil, en respuesta a las inquietudes de muchas personas que ven estos factores como un freno. A pesar de las actuales dificultades, destaca el hecho de que los motivos económicos se sitúan en último lugar como razones para no tener un animal de compañía. Es más, el 84% de los encuestados niega que tener una mascota signifique malgastar dinero.

Otra de las conclusiones de este estudio es que la edad juega un papel relevante, ya que a menor edad se constata una actitud más positiva hacia los animales de compañía respecto a la que muestran los adultos o la gente mayor. Los datos también revelan que tienen más afinidad con las mascotas las mujeres que los hombres. En todo caso, la opinión mayoritaria (76%) es que las mascotas deben ser tratadas como un miembro más de la familia.

A nivel de Comunidades Autónomas, los habitantes de Canarias son los únicos que destacan del resto de españoles por su mayor afinidad hacia los animales de compañía, lo que confirma la tradicional tenencia de perros en las islas (de hecho el término Canarias proviene de “canes”).

La especial magia entre niños y animales de compañía

En términos de vínculo emocional, un colectivo que se ha tenido especialmente en cuenta en este estudio son los niños. Según se ha comprobado, en un 60% de los casos el niño asocia al perro o gato con un “compañero de actividades y juegos”. Como ya revelaba el pasado año la primera edición del estudio, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su gato o su perro antes que a los videojuegos.

Los beneficios de la relación entre persona y animal de compañía siempre tienen más peso que los posibles inconvenientes de tener una mascota

Además, para uno de cada dos niños (46%), el animal es percibido como la principal fuente de apoyo emocional después de los padres. Los lazos afectivos con el animal de compañía son los que mejor les hacen superar la sensación de miedo o tristeza, pues el niño recurre de forma habitual a su mascota para abrazarla y encontrar alivio en estas situaciones. Este comportamiento se repite cuando al niño se le presenta un problema, ya que busca a su perro o gato como fuente de consuelo en la misma medida que a sus padres.

Destaca también la percepción que los niños tienen de su relación con la mascota, ya que el primer concepto que asocia la mayoría es el de “cuidar”, seguido por “jugar” y “alimentar”. Así pues, el estudio subraya los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los niños.

Distintos propietarios, mismos beneficios

El II Análisis Científico sobre el Vínculo entre Personas y Animales de Compañía ha detectado dos tipos diferenciados de propietario según el vínculo emocional que muestran hacia su mascota.

En el primero de ellos –el de tipo emocional– se identifica la mayoría (el 75%). En este grupo, el vínculo con el animal de compañía es muy intenso, ya que la convivencia con el perro es una fuente importante de bienestar y apoyo emocional. El segundo grupo, es de un tipo de propietario “pragmático” (el 25%). Para ellos convivir con un perro aporta beneficios, pero la relación emocional no es tan intensa.

En este sentido, la conclusión más relevante del estudio es que, independientemente del vínculo emocional que exista, los beneficios de la relación entre persona y animal de compañía siempre tienen más peso que los posibles inconvenientes.

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