Pequeño dossier para el adoptante de gato. 2ª parte

La castración

Al acercarse la madurez sexual, hacia los 6 meses de edad, deberás esterilizar a tu gato, tanto a los machos como a las hembras.
La cirugía consiste, tanto en machos como hembras, en extirpar las gónadas (testículos u ovarios). Con esto no sólo evitamos que el animal se reproduzca, sino también que mejore mucho su calidad de vida.

Las hembras tienen a partir de los 6-7 meses de edad, el celo regularmente, incluso cada 15 días. Nos daremos cuenta fácilmente por las serenatas nocturnas, falta de apetito, y cambio de actitud en general. Es recomendable esterilizar a la gata antes del primer celo. La cirugía se realiza con anestesia general, el riesgo es mínimo y la recuperación es prácticamente total en dos días. Deben extirparse los dos ovarios y útero. De esta manera conseguimos evitarle a nuestra gata la aparición de tumores de mama, infecciones de útero, quistes ováricos, etc.

Los machos no tienen el celo, pero sí responden a la llamada de las hembras. Se ponen nerviosos, intentan escaparse, se vuelven irascibles, y marcan con orina su territorio, fuera de la bandeja, por si acaso alguna gata pasase por allí. Si tienen acceso al aire libre, la mayoría muere antes de los dos años, atropellados o por alguna otra causa, ya que pueden recorrer varios kilómetros buscando una hembra. Se pelean con los otros machos ocasionándose heridas que siempre se infectan. A partir de los seis meses, se deben operar y evitaremos todos estos problemas. La cirugía también se realiza con anestesia general, consiste en extirpar ambos testículos y la recuperación es inmediata. Al día siguiente el animal se encontrará perfectamente.

Es absolutamente falso que un animal castrado se vuelva apático y gordo. Su capacidad y ganas de jugar seguirán siendo las mismas. De nosotros depende que hagan ejercicio suficiente. A veces tienen mayor apetito, sobre todo los primeros meses después de la cirugía. Podemos sustituir en caso necesario, el pienso por una versión “light”, de esta forma y si el gato sigue haciendo ejercicio, NO engordará.

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Casa: Su territorio. Nuestro gato y nuestros muebles

Aparte del marcaje territorial con la orina, los gatos marcan su territorio con las uñas. Normalmente se estiran en los troncos de los árboles y arañan la corteza dejando una marca visual y olfativa que otros gatos podrán detectar. Además, así cuidan y mantienen sus uñas en perfectas condiciones.

¿Qué sucede cuando están dentro de un piso, sin acceso a ningún árbol o similar? Efectivamente, arañan el sofá, las alfombras, o cualquier objeto que les parezca adecuado esto es fácil de evitar. Como no podemos convencer al gato de que no marque así los muebles, ya que este comportamiento es innato en ellos, simplemente debemos proporcionarle un rascador.
Para ello debemos de tener en cuenta un par de cuestiones fundamentales. La primera es la elección de un rascador lo suficientemente sólido y grande, como para que permita al gato estirarse bien cuando lo rasca y además no se vuelque fácilmente.
El material debe de ser áspero para que pueda engancharse bien, como por ejemplo las cuerdas de sisal.

El lugar donde coloquemos el rascador también es muy importante. Y no solo uno, si no varios en varias habitaciones, salón, cocina, dormitorio, para que el gato  no se haga vago para ir a rascar en él. Si lo colocamos escondido en una habitación donde ni el gato ni nosotros estamos nunca, es evidente que no lo utilizará. En cambio cerca del sofá del salón ó de la cama donde duerme, es casi seguro, que después de una siesta, se desperezará estirándose en el rascador. Igualmente lo utilizan con frecuencia cerca de la entrada de casa cuando nos reciben y se estiran.

Reeducar a un gato que ya se ha acostumbrado a utilizar una alfombra para arañarla es cuestión de mucha paciencia. Enseñarle a un gato que acaba de llegar a nuestra casa en cambio es muy sencillo, ya que sólo debemos jugar con él cerca del rascador y arañarlo nosotros primero, para que le interese el ruido de nuestras uñas sobre la cuerda. Enseguida lo utilizará él también.
Debemos de tener también en cuenta, que a los gatos les encanta investigar las alturas y que les encantará acceder a cualquier sitio saltando de un mueble a otro sin tener que pisar el suelo. Más vale que aceptemos esto, porque si pretendemos que nuestro gato no se suba a ningún mueble de la casa y sólo ande por el suelo, indiscutiblemente nos hemos equivocado de mascota.

El por qué no desungular ¿y qué es?

Las uñas participan en casi cualquier cosa que un gato hace mientras está despierto. Por la mañana, clava sus uñas en el rascador y tira haciendo fuerza contra la resistencia de las uñas para estimular y tonificar la parte superior de su cuerpo. Mientras juega, sus uñas atrapan los juguetes que vuelan por el aire y los sujetan. Cuando corre por la casa y sube las escaleras, sus uñas actúan como clavos para proporcionarle tracción extra. Cuando escala, usa las uñas como crampones de montañismo en miniatura que le permiten alcanzar la cima con facilidad. Un gato usa las uñas para rascarse cuando le pica, manipular sus ratones de hierba gatera, agarrarse para seguir un camino estrecho, alzar su cuerpo hasta una percha alta, y sujetarse sobre una silla con estabilidad mientras se acicala. Las uñas se utilizan incluso para expresarse; por ejemplo, una ligera extensión de las uñas es una sutil forma de decir “Estoy cansado de que me sujetes y me apetece bajar al suelo” .En algunos casos, las uñas actúan como salvavidas, permitiendo a un gato trepar a un lugar seguro o frustrar a un atacante. Todo esto, y mucho más, se pierde cuando un gato es desungulado. En la mayor parte del mundo no se desungula.

En prácticamente todos los países donde los gatos son animales de compañía, desungularlos es ilegal o está efectivamente prohibido. Es todavía frecuente en Estados Unidos y Canadá. Aquí en España aunque está permitido, muchos veterinarios se niegan a hacerlo. Desungular es un término demasiado benigno y engañoso. Cuando la gente lo escucha por primera vez, normalmente piensan que se refiere a algún tipo de corte de uñas, no una serie de diez amputaciones que dejan al gato sin los extremos de sus garras delanteras . Los veterinarios que se oponen a la desungulación informan de que más de la mitad de los clientes que consideran la opción de desungular, cambian de idea una vez que descubren cómo es el procedimiento en realidad.

La desungulación es una operación quirúrgica seria. Se suministra al “paciente” anestesia general, dado que el dolor sería una tortura sin ella. Se coloca un torniquete alrededor de la primera pata a desungular. El veterinario entonces ejecuta una serie de diez amputaciones. Cada amputación elimina la uña y el hueso en el que ésta se encuentra firmemente enraizada. Se secciona el tendón y el ligamento que sostienen cada uña. Y se corta el tejido blando y la carne que rodean la zona. El asistente del veterinario venda la pata del gato para enjugar la sangre. El gato ha sido desungulado. Las uñas retráctiles que habría utilizado a lo largo de su vida para rascarse, jugar, caminar y defenderse yacen amontonadas sobre la mesa, esperando a ser tiradas a la basura. La operación de desungulación no siempre termina sin percances. “Las complicaciones de esta amputación pueden ser un dolor atroz, daño al nervio radial, hemorragia, huesos astillados que impiden la curación, y un doloroso crecimiento de las uñas deformadas hacia dentro de la garra, que ya no es visible.”Algunas complicaciones requieren una segunda ronda de anestesia y cirugía. Incluso si la operación transcurre sin percances, el dolor y la angustia a los que se ve sometido el gato cuando despierta son atroces.

El Dr. Nicholas Dodman, Profesor de Farmacología Conductual y Director de la Clínica del Comportamiento en la Escuela Universitaria de Medicina Veterinaria en Tufts, y un especialista internacionalmente conocido en investigación sobre el comportamiento de animales domésticos, explica la desungulación:

“La falta de humanidad del procedimiento queda claramente demostrada en la naturaleza de la recuperación de los gatos de la anestesia tras la cirugía. A diferencia de las recuperaciones de rutina, incluyendo las recuperaciones de operaciones de esterilización, que son bastante tranquilas, la cirugía de desungulación termina con gatos rebotando contra las paredes de las jaulas de recuperación por el insoportable dolor. Los gatos más estoicos se hacen un ovillo contra el fondo de la jaula, inmovilizados en un estado de desamparo, presumiblemente debido al dolor abrumador…. [La desungulación] sirve como modelo de dolor intenso en las pruebas de eficacia de fármacos analgésicos. Aunque se pueden utilizar analgésicos en el postoperatorio, raramente se les suministran, y sus efectos son incompletos y transitorios en cualquier caso, de modo que antes o después surgirá el dolor. Algunos veterinarios están promoviendo la desungulación con láser como un procedimiento “libre de culpa”. La desungulación con láser puede reducir la hemorragia y quizás disminuir en cierto grado el dolor agónico, pero el procedimiento no es diferente, sólo la forma de amputación.”

“Las garras cargan con todo el peso del gato. Los gatos se sostienen y caminan sobre toda la extensión de la garra. Cuando se amputa el extremo, como ocurre en una operación de desungulación, el gato se ve obligado a modificar su postura de acuerdo con este cambio. Verse forzados a caminar de forma antinatural puede causar tensión en las patas y dolor a largo plazo. El dolor puede crecer gradualmente, y agravarse si el gato padece sobrepeso. Un gato no puede decirte directamente que le duele la pata. Sólo te darás cuenta cuando empiece a evitar usar la bandeja higiénica. La Doctora Susan Swanson, DVM, propietaria de la Cat Care Clinic en Mahtomedi, Minnesota, comenta que “año tras año, los gatos desungulados que veo en mi consulta tienen muchos más problemas con la bandeja higiénica, como eliminaciones inadecuadas.”

“Prácticamente todos los responsables de refugios y grupos de rescate animal del país hacen el mismo comentario. Las patas doloridas con las que no apetece escarbar en la arena pueden ser una razón por la que los gatos desungulados son más propensos a evitar las bandejas higiénicas (el estrés acumulado por la imposibilidad de arañar puede ser también un factor importante, dado que el estrés está implicado en la mitad de los problemas relacionados con el tracto urinario). Las garras recortadas pueden causar también dolor en otras partes del cuerpo del gato. Los dedos permiten que el pie se apoye en el suelo en el ángulo preciso para mantener pierna, hombro, músculos de la espalda y articulaciones en la alineación correcta. La eliminación de las últimas falanges de los dedos altera drásticamente la configuración de los pies y hace que la pata se apoye en el suelo en un ángulo antinatural que puede causar dolores de espalda similares a los padecidos por los seres humanos cuando llevan calzado inadecuado.”

Psicológicamente, el animal, siente que le falta la primera parte de sus defensas, por lo tanto cuando tenga que defenderse a la hora que sienta atacado por alguna razón o simplemente estemos jugando con él como tantas veces hemos jugado, en vez de sacar la patita intentara morder. Son muchos los casos de gatos desungulados que después de someterse a esta operación se vuelven mordiscones con sus dueños, y son además de unos tullidos abandonados por morder, a los que les amputaron porque no comprendían que su naturaleza les hacia arañar porque se sentía estimulado.

Miles de gatos cada año son amputados y miles de gatos pasan el resto de su vida con dolores de por vida, porque nunca nos han dicho el porque les cambia tanto el carácter algunos y se encierran en si mismos. Muchos veterinarios no tienen ética por dinero,
AMA A TU GATO, DALE RASCADORES, INCÍTALE A RASCAR EN ELLOS. COMPRENDELE. NO LE CONVIERTAS EN UN TULLIDO.

El embarazo humano y  la toxoplasmosis

Vamos a intentar aclarar todas esas dudas que se plantea la gente frente a esta enfermedad parasitaria, que inevitablemente se asocia con los gatos y que tanto miedo produce a las mujeres, sobre todo si están o piensan estar embarazadas.

El Toxoplasma gondii es un protozoo (o parásito unicelular) que infecta a la mayoría de los animales de sangre caliente, pero solamente los felinos son los hospedadores en los que se puede completar el ciclo biológico. El gato puede adquirir la infección de varias formas

  • La más frecuente es la ingestión de carne cruda que esté contaminada con este parásito.
  • La segunda opción sería el contacto con heces de otro gato contaminadas

La verdad es que nuestros gatos no deben de tener toxoplamosis ya que en primer lugar no están en contacto con otros gatos enfermos, y en segundo lugar están desparasitados, vacunados y en tercer lugar y más importante les damos de comer Pienso y comida enlatada y ya viene cocida. Como mucho le damos jamón de york o pavo cocido
Lo que no dicen los Ginecologos es que la Toxoplasmosis tambien se puede coger si no se cuece bien los huevos, sino se lava bien la lechuga o una verdura que se vaya a comer cruda, o bien, comiendo cualquier embutido crudo, o bien una carne mal cocinada.

Resumiendo todo lo expuesto anteriormente, y suponiendo que nuestro gato haya contraído el toxoplasma,( eso se sabe haciendo un simple análisis de sus heces) podemos prestarle atención a un par de puntos importantes:

  • La única fase infecciosa del parásito en referencia a la convivencia con nuestro gato es el ooquiste excretado en las heces.
  • Este ooquiste se excreta solamente máximo durante 2 semanas en la vida de nuestro gato.
  • Los ooquistes necesitan estar en el medio ambiente más de 24 horas para poder ser infecciosos.
  • Los ooquistes son muy resistentes a los métodos habituales de desinfección. Por lo tanto, con sentido común, podemos seguir compartiendo la vida con uno o más gatos y tener hijos sin riesgo a contraer la toxoplasmosis

Simplemente debemos tener en cuenta las siguientes medidas higiénicas:

  • No tocar con las manos las heces del gato.
  • Ponerse (por ejemplo) guantes para limpiar la bandeja de la arena.
  • Lavarse bien las manos.
  • Limpiar la bandeja 2 veces al día para que no les de tiempo a los ooquistes a que sean infecciosos.
  • Siempre puede haber otra persona que se encargue de limpiar la bandeja.
  • No darle a nuestro/s gato/s carne cruda o no congelada previamente. (Son los ooquistes los que no se destruyen con la congelación, las otras fases parasitarias, como las presentes en la carne, sí se destruyen con la congelación).
  • Intentar evitar que el gato cace o ingiera animales muertos. (Si esto es imposible, cumpliendo las medidas higiénicas anteriormente citadas, tampoco pasa nada…).
    Y MUY IMPORTANTE: – Las mujeres embarazadas, no deben comer carne cocida a menos de 70º o no congelada.
  • Deben ponerse guantes para realizar cualquier trabajo de jardinería en el que
  • También se debe evitar la manipulación de carne cruda para nuestro propio consumo (no sólo los roedores pueden tener toxoplasma).
  • Lavar muy bien verduras y ensaladas, ya que han podido estar expuestas a los ooquistes antes de su recolecta Como podéis observar la posibilidad de contraer la toxoplasmosis es bastante más amplia que limitarlo a “tener que deshacerse del gato”. Esto posiblemente sea tan sólo una manera muy cómoda de evitarse todas las explicaciones anteriores.
    Esperamos haber aclarado algunas dudas y evitado algunos abandonos ocasionados por dueños de gatos que, simplemente, han sido mal aconsejados.

Ha llegado el bebé a casa

Pocos animales ignorarán tanto la presencia de un bebé como un gato. Mientras su rutina diaria siga el ritmo habitual, a él le dará lo mismo. Los “problemas” pueden surgir cuando con la llegada del bebé, cambiamos radicalmente la vida del gato. Es evidente que nuestra propia existencia se verá bastante alterada así que, cómo podemos intentar que esto afecte lo menos posible a nuestro gato? Hay pensar con anterioridad los cambios que vamos a realizar. Por ejemplo, si se va a restringir el acceso a una habitación determinada, habrá que hacerlo desde meses antes de que llegue el bebé. Esto no es estrictamente necesario, pero sí tenemos que pensar, que a todos los gatos les gusta curiosear, encontrar un sitio calentito y agradable donde poder dormir, y podrían, sin ninguna mala intención, acostarse en la cuna, por lo que tendremos que tener cuidado los primeros meses. Otra cosa que suele suceder es, que se asusten mucho con los llantos de un niño. Si tenemos un gato asustadizo, será mejor acostumbrarlo poco a poco, poniendo por ejemplo, una cinta con sonidos de llanto antes de la llegada del bebé real. Un gato es perfectamente compatible como compañero de juegos de un niño. Sin embargo, es fundamental hacerle comprender al niño, que el gato NO ES UN JUGUETE y que tendrá que respetar si el gato a veces quiere que le dejen tranquilo. Muchas veces es más recomendable adoptar un gato que tenga ya cierta edad, para que sea más robusto a la hora de jugar y conozcamos mejor el carácter del animal.
 

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