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Tambor

Tambor Tambor, mi amor, qué triste tener que escribirte una despedida. Te queremos. Nos has llenado amor y nos has dado muchas alegrias.
Queremos darte las gracias por habernos dejado disfrutar de ti este poquito tiempo que el destino ha querido que estuvieses en nuestras vidas. ¡Qué pena no habernos conocido antes!
En la lucha contra tu enfermedad nos has demostrado, con creces, que eres un perrito muy fuerte y valiente. Lástima que al final ésta se apoderó de tu cuerpecito. Ay mi chiquitín, que vacío más grande nos has dejado!
Lo único que nos consuela, muñequito, es que te fuiste en un suspiro, sin sufrir. Nos quedamos con el corazón roto, cuánto te echamos de menos.
Ahora te has convertido en nuestro Ángel, espéranos allí donde te encuentres y cuando nos volvamos a ver, recíbenos con esa alegría a la que nos tenías acostumbrados y que ahora añoramos tanto.
Te queremos y te llevaremos siempre en nuestro corazón.
Crstina y Jose