Le informamos que este sitio web instala cookies propias y de terceros al navegar por sus páginas con el fin de facilitar su navegación y obtener datos estadísticos. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso e instalación. Acepto más información
Menu Menu barra

¿Por que ser casa de acogida ?

17-03-14

Inolvidable Bette

Era Katya, pero en cuanto la sacaron de esa furgoneta llena de perros que daban pena, pero a los que les quedaba poco para que su suerte cambiara (venían de perreras), su nombre fue Bette. Tranquila, sin decir ni un guau, pese al largo trayecto desde Sevilla a Madrid y con esos ojos inmensos que miraban fijamente, solo podía llamarse Bette, como la gran Bette Davis.

Era mi primera acogida y las emociones se agolpaban. Quería empezar a ayudar de forma activa, no solo con donaciones, y tras superar la dura prueba de ver las fotos de los muchos perrillos que necesitan acogida/adopción, no pude evitar que las fotos de los que estaban encerrados en perreras, en concreto, en la de Mairena, en Sevilla (de casi todos conocida su mala fama) me hicieran escoger (¡qué duro!) a Bette. Esos ojos enormes imploraban ayuda. Pregunté por ella, hembra, cuatro kilos, unos tres años.....y posiblemente preñada. No me lo esperaba, la verdad, tengo otra perrita adoptada y solo puedo acoger por el tamaño de mi piso, a un perro pequeño....¡no a una camada! Pero ya no había vuelta atrás, la había elegido. Y dije “sí”, qué sea lo que Dios quiera, la traemos a Madrid y cuanto antes. Nueva vida se encargó de que Bette fuera llevada a una zona apartada de la perrera, si no, su vida como de los cachorros podía estar en peligro por peleas por la comida, contagios, etc. Con mucha insistencia, se logró traerla, junto con otros perros, en varios días, que se hicieron eternos, el veterinario tenía que dar el visto bueno, preparar la cartilla... la salida de la perrera y el transporte a otra ciudad no es tarea sencilla, ya que depende voluntarios. Si no hay más remedio, se los trae con una empresa de mensajería. En este caso, esa opción no era posible por el embarazo de Bette.

Y la Davis llegó a Madrid, al ver su cuerpecito escuálido (se le notaban las costillas y casi no tenía pelo) y la enorme tripa, no sabía si reír de alegría o llorar de pena. La ternura que produce ver a un animalito así, desvalido y sufriendo, visiblemente, es enorme. No puedo imaginar que alguien no sienta pena y ganas de protegerlo, pero.... sí debe de haber gente insensible, ya que a Bette la habían  abandonado hacía unas semanas en la perrera, preñada.

 

Lo primera era lograr que descansase. El consejo general para cualquier perro que viene de una perrera o que se ha encontrado abandonado, y que, además, viene de lejos, es tranquilidad. No sabe qué le espera, seguramente lleva sin comer y beber horas por el estrés que conlleva el viaje. Por eso, lo mejor es prepararle una cestita o mantita en un lugar silencioso y en penunbra de la casa, y ponerle agua y comida blandita, más fácil de digerir, para que cuando quiera, coma y beba. Todo con paciencia. Por mi experiencia posterior, con otros perros que he acogido, llegan tan cansados y estresados, que no tardan mucho en relajarse. También es conveniente un pequeño paseo antes de que entren en casa, así se van acostumbrando al entorno, se mueven tras el viaje y hacen sus necesidades. En esto último, hay que tener un poco de paciencia, es normal que el primer o segundo día, se hagan pís o caca en casa por el estrés, por marcar el territorio o en algunos casos por la falta de costumbre (si no han vivido en una casa). Pese a su situación, el embarazo estaba muy avanzando, más de lo que pensábamos, Bette no podía contener el pís, pero su clase se mostró también en que lo hizo en un empapador que le pusimos cerca de la cesta, no en cualquier lado! :-) Bette se fue relajando, estaba agotada y no salía de su cesta, no sé si alguna vez antes tuvo alguna, pero fue su más preciada posesión desde entonces. Se pasaba muchas horas dentro mirándome fijamente, con esa mirada penetrante que seguía pidiendo ayuda. Se dejaba acariciar, me tenía totalmente enamorada.

 

Al día siguiente, la llevé al veterinario y vino lo más difícil. Anemia....y seis cachorros enormes, no podría ser un parto natural, eran demasiado grandes y ella estaba muy débil. Y hubo que tomar una decisión, muy dura, pero decidimos apostar por Bette. Se preparó la interrupción del embarazo y la esterilización a la vez. Muy duro, Nueva Vida me apoyó en la decisión, pero fue realmente difícil tomar la decisión, porque la operación también entrañaba riesgo para ella, pero Bette se merecía una oportunidad.

Afortudamente, todo salió bien y los propios veterinarios se quedaron sorprendidos de la fortaleza de Bette. Se recuperó física y anímicamente bastante rápido. Al salir de la clínica con el collar isabelino, sus ojos aún pedían ayuda desesperadamente, como diciendo, “no me abandonéis ahora”, pero día a día fue recuperando fuerza a base de mucho cariño, buen pienso y pastillas de aceite de salmón. Ganó peso y su pelo se recuperó poco a poco. La llevé con mi perra a la playa y muchas veces, cuando tengo un mal día o estoy estresada por el trabajo, miro las fotos de las dos perrillas corriendo y jugando por la playa, y me lleno de vida.

Bette fue adoptada en pocas semanas, la tuve conmigo menos de dos meses, pero nunca la podré olvidar. Para mí es una perra muy especial, como los son la pareja que la adoptó. Dos personas sensibles, generosas y llenas de amor por los animales, a las que considero ahora amigos. Bette vive ahora feliz (lo he comprobado in situ y por las fotos que recibo regularmente) con sus papis y hermanita, otra perrita adoptada. Final verdaderamente feliz

Fecha del evento: 17-06-15


Ver animales en adopción

Nueva Vida Adopciones - Contactar Bambú cms